La inteligencia artificial ya tiene reglas en el Perú: ¿qué podemos y qué no podemos hacer?
Durante mucho tiempo hablamos de inteligencia artificial en el Perú como algo que avanzaba mucho más rápido que nuestras leyes. Empresas, universidades y personas comenzaron a utilizar ChatGPT y otras plataformas mientras la regulación todavía trataba de entender qué estaba ocurriendo.
Eso comenzó a cambiar.
El Perú cuenta con la Ley N.° 31814 y, posteriormente, con su Reglamento aprobado mediante el Decreto Supremo N.° 115-2025-PCM. El reglamento entró en vigencia en enero de 2026 y establece un marco para promover la inteligencia artificial, pero buscando proteger derechos fundamentales, datos personales y propiedad intelectual.
Lo interesante es que la norma no parte de la idea de prohibir la IA.
Parte del riesgo que puede generar su utilización.
No es lo mismo utilizar un chatbot para responder consultas sobre los productos de una tienda que utilizar un algoritmo para decidir si una persona recibe un crédito, consigue un empleo o accede a determinado servicio.
Los primeros casos pueden representar un riesgo relativamente bajo. Los segundos requieren controles mucho mayores porque una decisión incorrecta puede afectar directamente la vida de una persona. El reglamento considera de alto riesgo aquellos usos que puedan comprometer la vida, dignidad, libertad, seguridad física u otros derechos fundamentales.
También existe una categoría particularmente importante: los usos indebidos capaces de generar impactos irreversibles, significativos y negativos sobre los derechos fundamentales y el bienestar de las personas están prohibidos.
Esto cambia bastante la conversación.
Porque utilizar inteligencia artificial en una empresa ya no debería consistir solamente en preguntarnos: “¿Podemos automatizar esto?”
También deberíamos preguntarnos: “¿Debemos automatizarlo?”
La privacidad, la transparencia, el tratamiento de datos personales, los derechos de autor y la supervisión humana comienzan a formar parte de la implementación tecnológica.
Y creo que esto es positivo.
Regular la inteligencia artificial no significa detener la innovación. Una regulación correctamente aplicada puede generar exactamente lo contrario: confianza para que más organizaciones comiencen a utilizarla.
El verdadero reto del Perú será conseguir un equilibrio.
No podemos regular una tecnología del futuro utilizando únicamente miedos del pasado, pero tampoco podemos permitir que la tecnología avance olvidándonos de las personas.

